Rinoplastia

La cara representa su carta de presentación ante el mundo. Entre los elementos faciales, la nariz constituye uno de los más prominentes, por lo que es conveniente que tenga una apariencia proporcional al rostro. Alteraciones en la forma o tamaño nasal pueden generar trastornos de confianza y seguridad personal.

La rinoplastía es el procedimiento quirúrgico de la nariz mediante el cual se puede aumentar o disminuir su tamaño, cambiar la forma del puente, la punta o las alas nasales o modificar la posición del tabique nasal para mejorar la respiración.
Puede tardar entre una y dos horas. El cirujano realiza la incisión generalmente en la parte interna de la nariz para que la cicatriz no sea visible, por donde repara el defecto y remodela la estructura nasal. Posteriormente se suturan las heridas con hilos muy finos.

Al terminar la cirugía, se coloca un yeso sobre la nariz y una gasa debajo de las aperturas nasales para recoger secreciones y sangrado. Es normal que sienta leve presión facial y que se produzca inflamación severa y equimosis (moretes) durante los primeros días, para lo cual se le indicarán medicamentos analgésicos y antiinflamatorios.

Se le citará entre tres y cinco días después de la cirugía para valorar su evolución, retirar los hilos de sutura y cambiar el yeso o eliminarlo del todo dependiendo de la necesidad del paciente. A los siete días ya puede retomar sus actividades diarias.

Recomendaciones

  1. Al bañarse cada día evite mojar el yeso.
  2. Evite soplar fuertemente por la nariz.
  3. No fume, ni ingiera licor, ya que se retarda la cicatrización.
  4. Evite la luz solar directa, saunas, piscinas y el agua de mar.
  5. Evite realizar ejercicio físico que pueda lesionar su nariz.

Fotografías

Es importante comparar sus imágenes pre y post-operatorias para establecer y valorar en forma objetiva el cambio que se ha producido. Es por esto que su cirujano le tomará fotografías antes y después de su procedimiento quirúrgico.

Anestesia

La operación puede realizarse bajo anestesia local o anestesia general. En el caso de que usted elija anestesia local, esta se acompaña de sedación con el objetivo de que usted no sienta ningún dolor ni tenga recuerdos negativos. Si usted prefiere anestesia general, ésta debe ser proporcionada por un Especialista en Anestesiología y usted dormirá durante todo el procedimiento.